Por qué se desprende una pintura mural
Los desprendimientos rara vez tienen una sola causa. Lo habitual es una combinación de agua, sales y una decisión constructiva tomada mucho antes de pintar. El agua entra por capilaridad, por filtración de cubierta o por condensación; las sales viajan con ella y cristalizan donde se evapora, justo bajo la capa pictórica.
A eso se suman errores de ejecución que tardan en manifestarse: enlucidos demasiado gruesos, morteros con exceso de cal o de agua, arriccio seco que no se rehumedeció, uniones de jornada mal cortadas, capas al seco aplicadas sobre superficies polvorientas o el uso de cemento en reparaciones posteriores, que introduce sales y rigidez donde había un sistema poroso y flexible.
Señales tempranas
- Eflorescencias blancas y pulverulentas sobre el color.
- Ampollas y levantamientos a modo de burbuja en el intonaco.
- Color que se disgrega al roce, sin brillo ni cohesión.
- Sonido hueco al golpear con suavidad con el nudillo.
- Fisuras finas que dibujan el contorno de una jornada.
- Manchas oscuras persistentes en zócalos o bajo cornisas.
Ante cualquiera de estas señales, la actuación razonable es documentar, controlar la fuente de agua y consultar a un conservador-restaurador. Intervenir por cuenta propia con fijadores o consolidantes de uso general suele agravar el problema.